En el descanso del encuentro entre la SD Eibar y la UD Las Palmas, el conjunto armero ha rendido homenaje a la plantilla de la temporada 1987/88, protagonista del histórico ascenso a Segunda División, en un reconocimiento cargado de memoria y orgullo armero.
La 87-88 fue la segunda temporada del Eibar en Segunda División B, tras debutar en la categoría en la 86-87 después del ascenso en Badajoz. Pese a un inicio esperanzador en una categoría exigente, el Eibar no partía como favorito para el ascenso, reservado entonces a los campeones de cada uno de los cuatro grupos. Junto al conjunto armero competían equipos de gran entidad como Avilés Industrial, Ponferradina, Lugo, Pontevedra, Ourense, Basconia o Cultural Leonesa.
Tras una dura pugna, los azulgranas lograron una victoria clave por 0-1 en la penúltima jornada en Tabira (Durango), que les permitió certificar matemáticamente el título y el ascenso. La jornada final ante el Lemona se convirtió en una celebración: en la previa, Garmendia recibió como capitán el trofeo de campeón y, tras el encuentro, plantilla y cuerpo técnico descendieron desde Ipurua hasta Unzaga en un camión descubierto, acompañados por la banda de música. Desde el balcón del Ayuntamiento saludaron a una plaza abarrotada en una jornada que culminó, ya de noche, con un espectáculo de fuegos artificiales para celebrar el regreso del Eibar a Segunda División treinta años después.
El equipo base de aquella temporada estaba formado por Garmendia, Altuna, Rodríguez, Roberto, Artutxa, Luluaga, Arrue, Eguiguren, Gómez de Segura, Toño y Ferreiro. Completaban la plantilla Gárate, Iñaki, Julio, Juanjo Álvarez, Carrillo, Pradera, Ibáñez, Clemente, López Rekarte, Loren, Isidoro y Josemi Egaña.
Aquel equipo, que marcó un antes y un después en la historia del club, ha vuelto a reunirse en Ipurua para recibir el cariño de la afición y el reconocimiento de la entidad, en un acto que conecta pasado y presente.
Además, este legado ha servido de inspiración para la nueva camiseta retro, una edición limitada que rinde tributo tanto a la temporada del ascenso como a las distintas equipaciones blancas que han acompañado al Eibar a lo largo de su trayectoria.