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Historia

Cita con la historia: Un clásico histórico ante el Sporting

El próximo enfrentamiento liguero ante el conjunto asturiano nos invita a repasar un duelo histórico en Ipurua

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El Real Sporting de Gijón no es un rival cualquiera en la historia del Eibar. Es, de hecho, el equipo al que más veces se ha enfrentado el conjunto armero, también si acotamos la mirada a la Segunda División. Hasta 35 partidos se han disputado entre ambos en la categoría de plata, a los que se suman cuatro enfrentamientos en Primera División y otros siete en la Copa del Rey, repartidos en cuatro eliminatorias. No es un dato menor: en toda su trayectoria copera, el Eibar solo ha coincidido en cuatro ocasiones con un mismo rival, y el Sporting figura en esa lista privilegiada junto al Athletic Club, el Racing de Santander y la Cultural de Durango.

Para encontrar el origen de este largo recorrido compartido hay que remontarse a la temporada 1954-55, la del debut del Eibar en Segunda División (Grupo Norte). La primera visita del Sporting a Ipurua tuvo lugar el 9 de enero de 1955, en una tarde marcada por un intenso aguacero y un terreno de juego completamente embarrado. Antes de que el balón echara a rodar, dos ramos de flores fueron entregados al capitán visitante, Prendes, y al presidente del Eibar, en un gesto que precedió a un partido ya inscrito en la memoria.

Aquel día, el Eibar de Antonio Corral alineó a Edu, Echarri, Cans, Antonio Ansola, San Martín, Igoa II, Larrabeiti, “El Negro” Valdés, Luis Mari Aranegui, Llona y Guridi. El marcador se abrió al cuarto de hora, cuando el visitante Sagredo introdujo el balón en su propia portería. La respuesta del Sporting no tardó en llegar y, nueve minutos después, Prendes devolvía la igualdad, con la que se alcanzó el descanso.

La segunda parte inclinó definitivamente el partido del lado armero. Nada más reanudarse el juego, el añorgatarra Igoa II adelantó de nuevo al Eibar y, poco después, Manu Larrabeiti —eibarrés de adopción y cedido por la Real Sociedad— cerró el marcador con el tercer gol. Para el centrocampista, nacido en Mungia, pero afincado desde joven en Eibar, fue el primero como jugador azulgrana.

Las crónicas de la época subrayaron el notable trabajo defensivo del elgoibartarra Antonio Ansola, encargado de marcar a la figura asturiana Prendes, y también la intervención del guardameta visitante Sión, que detuvo un penalti lanzado por el donostiarra Echarri en los minutos finales. Como colofón, quedó para la anécdota que el entrenador del Eibar, el siempre carismático Antonio Corral, abandonara Ipurua silbando un aurresku.

Jesús Gutiérrez
(La Hemeroteca Eibarresa)