Anaitz Arbilla, 300 partidos de puro sentimiento armero
Diez años defendiendo el escudo convierten al capitán en una de las grandes figuras de la historia del club
Hay futbolistas que pasan. Y hay futbolistas que se quedan. Anaitz Arbilla es de los segundos. 300 partidos con la SD Eibar no son solo una cifra. Son diez años defendiendo un escudo, compitiendo cada fin de semana y representando lo que significa este club dentro y fuera del campo.
Desde su llegada en el verano de 2016, Arbilla ha sido mucho más que un defensa. Ha sido carácter, personalidad y estabilidad. Un punto de referencia constante en cada temporada, en cada categoría y en cada contexto.
Diez años siendo Eibar
Formado en las categorías inferiores del Athletic Club, tras pasar por Barakaldo, Polideportivo Ejido, Salamanca, Hércules, Rayo Vallecano y RCD Espanyol, Arbilla llegó a Eibar con experiencia. Pero lo que ha construido aquí va más allá de cualquier trayectoria previa.
300 partidos. Más de 24.300 minutos. 269 titularidades. 9 goles, el último abrió el partido en Anoeta Números que explican continuidad. Pero no explican todo. Porque lo suyo no se mide solo en minutos, sino en presencia. En estar siempre.
En la historia del club, el ranking de partidos lo encabeza José Ignacio Garmendia con 443 encuentros, seguido de Artexe, Bixente y Luluaga. Con esta cifra, Anaitz Arbilla se sitúa en el Top 5 histórico, cerrando una lista reservada a nombres que forman parte del ADN de la SD Eibar.
Capitán y espejo
A sus 38 años, Arbilla sigue siendo imprescindible. Esta temporada lo demuestra con 25 partidos, 24 como titular y más de 2.000 minutos, manteniendo el nivel competitivo que le ha acompañado durante toda su etapa como armero.
Pero su peso va más allá del césped. Es capitán. Es referente. Es el jugador al que se mira cuando hay que entender cómo se entrena, cómo se compite y cómo se representa a la SD Eibar.
Para la plantilla y para la cantera, Arbilla es un espejo. De compromiso. De profesionalidad. De fidelidad.
En el fútbol, pocas cosas se sostienen en el tiempo. Arbilla lo ha hecho durante una década. Con trabajo y sin atajos. Con rendimiento. Por eso, los 300 partidos no son solo una marca. Son una trayectoria que se gana el respeto de todos.
300 partidos. Diez años. Y una forma de ser Eibar.