Cita con la historia: Un triunfo obligado en Albacete (1999)
En la antesala del próximo compromiso, recordamos uno de los partidos más decisivos en la lucha por la permanencia: la victoria del Eibar en Albacete que mantuvo viva la esperanza
La temporada 1998-99 fue una de las más duras que se recuerdan en Eibar. Desde la jornada quinta, el equipo quedó instalado en puestos de descenso y no logró salir de ellos hasta el último suspiro del campeonato. En la jornada 34, la distancia con la salvación llegó a ser de trece puntos. Ya no se hablaba de milagros. El objetivo parecía limitarse a competir con dignidad y preparar el regreso a Segunda B.
Pero el Eibar no se rindió.
De la mano de Alfonso Barasoain, el equipo protagonizó una reacción inesperada: seis victorias y dos empates en las últimas ocho jornadas. Sin margen de error, cada partido se convirtió en una final.
En ese contexto llegó el penúltimo partido de liga, en el Carlos Belmonte ante el Albacete. Solo valía ganar para llegar a la última jornada con opciones de permanencia. El Eibar formó con Jon Ander, Bastida, Arce, Garmendia (Gaizka Garitano), Golo (Aitor Agirre), Bixente, Donosti, Iturrino (Quico), Arriola, Olano y Arenaza. Era, además, el partido número cien de Barasoain al frente del equipo en Segunda División.
El plan era claro: resistir, no conceder y esperar el momento. Bajo el calor de Albacete, el tiempo avanzaba sin que el marcador se moviera. Pero el Eibar tenía un hombre en racha. Igor Arenaza, en su quinta temporada en el club tras formarse en el Athletic, había marcado cinco goles en las cinco jornadas anteriores. Y volvió a aparecer.
En el minuto 82, Arenaza hizo el 0-1. Un gol que no solo decidió el partido, sino que sostuvo al Eibar con vida. Gracias a ese triunfo, el equipo llegó a la última jornada con opciones reales de permanencia.
Lo que vino después, el partido ante el Toledo y la “milagrosa” salvación, ya forma parte de la historia grande del Eibar y del fútbol español. Pero todo empezó allí, en Albacete, cuando ganar no era una opción, sino una obligación.