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Primer Equipo

Cita con la historia: Los inolvidables octavos de Copa ante el Málaga (2012)

En la antesala del próximo compromiso, recordamos una de las grandes noches coperas en Ipurua: el Eibar de Segunda B que rozó la hazaña ante el Málaga

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Pocos días antes, el Eibar había firmado una de las gestas más recordadas de su historia reciente al eliminar al Athletic Club en Copa del Rey, en el que sería además el último partido del conjunto bilbaíno en el antiguo San Mamés. Con esa inercia emocional, el sorteo deparó un nuevo desafío mayúsculo: el Málaga, equipo de Primera División, en los octavos de final.

El 18 de diciembre de 2012, Ipurua acogió el partido de ida bajo una intensa lluvia. El Eibar de Gaizka Garitano formó con Altamira, Aimar, Raúl Navas, Añibarro, Bingen, Del Olmo (Yuri Berchiche), Diego Jiménez, Abaroa, Jito (Errasti), Capa e Isaac Aketxe (Mainz).

El partido fue una batalla. El Eibar compitió sin complejos, sosteniendo el pulso ante un rival de superior categoría. Y cuando el encuentro se acercaba a su desenlace, llegó el momento que hizo rugir a Ipurua: a falta de quince minutos, el central y capitán Txema Añibarro batió al guardameta camerunés Kameni. Era su primer gol en Copa, y desató una auténtica explosión en la grada.

Pero el fútbol también castiga.

En el minuto 89, una falta lejana a favor del Málaga terminó en un balón colgado al área. En su salida, Jon Altamira, que debutaba en la competición, no logró blocar el esférico y el central estadounidense Onyewu aprovechó para firmar el empate. Del éxtasis al silencio en cuestión de segundos.

La eliminatoria se decidiría en La Rosaleda. Allí, el Eibar volvió a competir sin complejos, poniendo contra las cuerdas al Málaga durante más de una hora. Incluso se adelantó en el marcador por medio de Arroyo. Pero en el tramo final, el esfuerzo pasó factura: en apenas quince minutos, el 0-1 se transformó en un 4-1 que dio la clasificación al conjunto andaluz.

El resultado final no empañó lo vivido. Aquel Eibar de Segunda B había demostrado que podía mirar a los ojos a cualquiera. Y en Ipurua quedó grabada otra noche de Copa que, pese a no tener premio final, permanece en la memoria como una de las más intensas.

Jesús Gutiérrez
(La Hemeroteca Eibarresa)