Pejiño y Martón firmaron un doblete y Bautista cerró la goleada que además contó con el debut de Lucas Núñez
El Once
Para el penúltimo duelo estival, Jokin Aranbarri apostó por Magunagoitia bajo palos, con una línea de cuatro en defensa formada por Álvaro Rodríguez, Jair, Korta y Sarasketa. En el centro del campo, Carrasco y Aleix Garrido. Por delante, Eric, Pejiño e Iván Gil apoyando a Martón en el tramo ofensivo.
Pejiño, Martón y un Eibar arrollador
No esperó el Eibar ni un segundo. En el primer minuto, Eric ganó a su par por la izquierda, centró al segundo palo y Pejiño domó el balón con calma antes de superar al portero rival por el palo corto. 0-1. Arranque inmejorable.
El vendaval no amainó. Martón recuperó en el área rival, superó al portero con calma y firmó el segundo. Y en el 8', el tercero: centro de Álvaro desde la derecha y Martón rematando de cabeza al fondo de la red. Tres goles en ocho minutos, el Eibar arrollaba.
El 14' dejó la imagen de lo que estaba siendo y sería el primer tiempo: jugada por dentro, paredes y Pejiño al disparo para seguir disfrutando. El Arenas no encontraba respuesta y el Eibar se divertía. En el 26', Magunagoitia respondió al primer disparo a puerta rival y poco después Eric probó desde la frontal para enseñar la palomita del portero rival.
Y entonces llegó la genialidad. En el 36', Pejiño firmó el 0-4 con una vaselina que dejó al portero sin opciones. La asistencia que lo dejó solo en el mano a mano fue de Lucas Núñez, que debutaba con la elástica armera. Como despedida del primer tiempo, Lucas se atrevió desde muy lejos en el 38', rozando la escuadra, y Eric encontró el quinto, pero la acción quedó sin efecto por fuera de juego.
La presión alta no descansa. Tampoco Bautista.
El Eibar estrenó la segunda mitad con un centro al larguero de Eric. Las rotaciones fueron llegando y con ellas el ritmo bajó, como es natural en este tramo de la pretemporada. Una pérdida obligó a Bermejo, recién incorporado al campo junto a Arana, a emplearse para evitar el primero del Arenas.
Sin ocasiones claras en ninguno de los dos bandos, el partido perdió intensidad, pero no control, sobre un césped cada vez más maltratado. La presión alta, sin embargo, no dejó de ser la seña de identidad del equipo incluso en los últimos minutos.
El partido lo cerró Bautista. En el 86', remató una llegada desde la derecha para firmar el 0-5 y poner el lazo al partido más completo y con más artillería de la pretemporada.