ES

1940-53

Image

LA FUNDACIÓN DEL CLUB: LOS INICIOS EN REGIONAL Y TERCERA DIVISIÓN

Finalizada la guerra, el Deportivo Gallo y la Unión Deportiva Eibarresa deciden unir fuerzas y fusionarse bajo las siglas del Eibar Fútbol Club –presidido por Juan Artamendi- para comenzar su andadura como equipo futbolístico en la categoría Regional, cuyo nombre acabará variando pocos años después al actual Sociedad Deportiva Eibar.

Durante los difíciles años de posguerra, el equipo comienza jugando de forma esporádica, lo que hace difícil su continuidad y provoca que durante la temporada 1942-1943 el Eibar sea marginado de las competiciones oficiales.

En la temporada 1943-1944 veremos al equipo jugar con su denominación actual SD Eibar estrenando equipación donada por la Federación Gipuzkoana de Fútbol consistente en camiseta azulgrana y pantalón azul, colores que permanecen 75 años después.

En Eibar se venía jugando a fútbol desde 1914 en el campo de Otaola-erdikua y a partir de 1940 también se utilizaba para la práctica de este deporte el campo en la explanada de Txaltxazelai. Por necesidades de espacio, la SD Eibar se acostumbró también a jugar "de prestado" en el vecino campo de Lerun tras un acuerdo con el Elgoibar. La dificultad de tener un campo de fútbol propio y de características adecuadas queda solventada en la temporada 1947-1948 con la inauguración del nuevo campo de Ipurua, que permanece como sede social y deportiva del Club.

La Categoría Primera Regional Preferente se creó durante la temporada 1949-1950 al término de la cual el Eibar logró el ascenso a Tercera División tras lo que el equipo fue agasajado con un espectacular recibimiento en la Plaza Untzaga en la que sería la primera demostración multitudinaria de la unión equipo-afición que permanece como seña de identidad tantos años después.

Un nuevo éxito deportivo llegó en la temporada 52-53 con el ascenso del equipo a la Segunda División. Ese mismo año el Eibar ganó su primer título nacional al proclamarse campeón de España de Aficionados tras imponerse en la final disputada en Zaragoza al Rayo Vallecano. El recibimiento al equipo a su llegada a Eibar fue histórico, con un pequeño minibús que paseó a los orgullosos jugadores mostrando el trofeo al público por las calles de la ciudad.